Ansiedad (Nunca te fuiste)
Los días tristes me acaban llevando a tí.
Revolotean por mis entrañas,
Revolotean por mis entrañas,
escalan mi espalda con sus garras
para ascender por el cuello hasta mi sien.
La mano que aprieta incesante mi estómago
se vuelve plausible ante mi piel
para acabar en frenesí con mi silencio.
La inquietud que me arrebata la respiración
y que me produce el ansia del saber,
se vuelve más dañina por momentos
hasta que deja de responder mi cuerpo.
La ansiedad que se vuelve estrecha, cercana,
que viene de los nunca y de los siempre,
acaba rasgándome el rostro en lágrimas
y dañándome el alma en pedazos.
Comentarios
Publicar un comentario