Al rubor crepuscular de la noche
La espuma se enreda sobre mis pies
dejando a su paso su húmeda huella.
La inmensidad abarca hasta el encuentro
entre las olas y las agarrotadas y finas nubes,
Esquina en la que mar y viento bailan
para observar los últimos pasos de luz.
Dispersión en un malva etéreo previo
al rubor crepuscular de la noche.
Instantes en el que el cielo se apaga
se alza la noche paulatinamente
borrando a su paso cualquier resquicio
de vibración entre las sombras.
Cuando apenas el ocre se extingue
tan rápido como llegó al éter
Selene deja mostrar sus puntas
para despedirse de su amor.
Mientras quedan piedras en la orilla
y la primavera de paso al solsticio
pervive el mismo ocaso que dejamos
al canto de las hijas de la noche.
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