Héroes y dioses
Fuerzas armadas luchando,
de blanco y oro vestían.
El cielo oscuro estaba,
solo el mar resplandecía.
Las nubes andaban tronando,
las olas le recorrían,
pues era el joven Perseo,
que tan solo se veía.
La noche estaba llamando,
los gritos ya no se oían.
Los muertos solo acechaban
en busca de su madrina.
Los héroes ya no corrían,
los mares no calmaban.
La suerte de los mestizos
algo acabada estaba.
El tiempo ya se alzaba,
los océanos y las montañas,
en busca de esos hermanos,
que tanto todos odiaban.
Todo de pronto quebró,
las grietas aumentaban
la niebla pronto se alzó,
pues la madre despertaba.
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