Último aviso (Escapril-5)

Nos subimos y posicionamos
para catalogar lo sucedido.
Desde la cima fuimos testigos
de la destrucción que causamos.

El país se sumó entre aplausos,
entre vértigos y anhelos tristes.
Todos echábamos de menos,
dijeron días y les creiste.

Mientras los días pasan lentos,
vemos desde nuestra ventana
la posición del privilegio.

Vemos a salvo, a destiempo,
como los sanitarios, los cajeros,
el explotado, se expone ante el riesgo
por culpa del burgués empresario.

Y desde esa elevada posición,
desde lo que te permite estacionarte,
ayuda al obrero y no al opresor.

Levántate, alza el puño por él.
Cambia la lucha, pero quédate.
Convierte en revolución aquello que,
en un prinicipio, solo fue una impresión.

Recuerda, el proletariado existe.
Siempre lo ha hecho
y, aunque tú no lo vieses,
desde el principio fue explotado.
Como dijeron dos importantes aleccionados:
¨Proletarios de todos los países, uníos¨.

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