El retorno de la mosca Tse Tse

Evité sentirme afín a tí
por miedo a las heridas.
Me acogí a los surcos fríos
que dejaban tus dedos.

El rechazo y la pérdida,
el latir de tu espíritu
que llena la espiral del silencio.

Echar de menos tu esencia
hasta dejar de escribirte.
Dejar de dedicarte versos
y dejar de derrocharte lágrimas.

Influencia del tiempo en mis lágrimas
y de la vida que no sentimos, en mis ojos.
La última despedida antes de decir adiós,
antes de apartar la vista por última vez.

Y no poder escribir siquiera
por querer libre entre tus muslos.
No poder dormir más que con remedios
que en su momento denominaría excesos.

Gritarles tu nombre a las nubes
sin dejar de pensar en las sillas.
Sin olvidar ninguna de aquellas llaves
que fueron condenadas al fracaso,
al cajón de los más tristes recuerdos.

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