Un sendero hace la metamorfosis
Sentir nuevos comienzos hacen que,
el propio tiempo, se vuelva efímero.
Provoca una débil sensación de temor
apoyaba en un breve halo de esperanza.
Creyendo que el trote hacía al caminante
sin darme cuenta de que el camino me creaba.
El concepto de trote no era prácticamente nada,
no era más que otro mal concepto de arte.
La confusión de qué hacía el camino,
de mi trote sobre el duro paso,
no era más que una fría sensación.
Un efímero sabor del tiempo.
Sin embargo, la verosimilitud del mismo
seguirá creando nuestros senderos y vías.
Lo que creemos que hace nuestro día a día
no es más que una expresión de nuestros actos.
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