El paso de las horas sobre los pensamientos

 Me da miedo la soledad,
abrir los ojos y no ver nada.
Temo quedarme sin sitio
en los asientos de este tren.


Recojo pedazos de hielo
mientras que los demás miran,
y hacen, y viven, y sienten.


Me repito la carencia de importancia
para asumir las posibilidades.
Retengo pensamientos hostiles
para acabar destruyendo todo.


Alejo el momento de pensar,
aun sabiendo, que tendré que hacerlo.
Escojo entre tener que florecer
y dejar fluir entre las piedras.


Y, sin embargo, aquí sigo presente.
Eludo cada lazo con la realidad
y me escabullo entre páginas libres.


A la espera de una llamada 
sin línea, sin cables y sin señal.
Y ver, una última vez, cómo todo
se derrumba a mi alrededor.


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