Que compense

Frenético verano el que se aparece
por los corazones fríos, helados,
en busca de un ápice de libertad
situado en los labios de otros.

El contacto suave y lícito
suspirando aire de los besos
excita bajo el ardiente sol.

La atracción magnética
entre nuestros cuerpos
crea la ficción irremediable
del movimiento de las olas. 

Que aunque el tiempo se suceda
de la forma mas efímera imaginable,
los besos se prolongan alrededor
del resto de las cuatro estaciones.

Que el miedo al vínculo,
a que te puedan hacer daño,
siempre quede diminuto.

Que la vida sea entre amor,
caricias y largos besos.
Que el miedo no quede
para que el cariño compense.

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