Las heridas del pecho que acaban contando el tiempo

La ansiedad me devora.
Me carcome hacia lo más hondo de mí
hasta arrebatarme la única gora de sueño.
El último suspiro de felicidad.

La calma me rehuye lentamente, poco a poco,
con la excusa de encontrarme y agarrarme.
Demostrando una vez más que tan solo es.
Tan solo es la eterna locura del principio sin fin

La ansiedad me atrapa en ese pozo sin fondo.
En ese vacío existencial que me desgarra
lentamente de dentro a fuera.

La tranquilidad me evita como si ya tuviese dueño,
como si el resto de noches que quemamos
se viesen arrebatadas por dos ojos oscuros
que no cierran en madrugada, en la eterna soledad.

Comentarios

Entradas populares