Madrid sin ti: Un epílogo del recuerdo y de la ambición de un futuro

Las cuencas de las aceras siguen llevando tu nombre
y yo sigo esperando a que vuelvas susurrándome.
Que cuando te marches, si te marchas, te vistas de mí
y te lleves mis besos en tu piel y mis tinta en tu pecho.

Que tu bello se erice tan solo con pensarme
y, aunque ya te hayas marchado, tener la necesidad de volver.
Bajo el pretexto de los sueños, y de una vida contigo 
o una vida sin ti, desabrochar mis dedos sobre tus lunares
es lo único evita que pretenda quererte de nuevo.

Sin demostrar ningún atisbo de romance más allá,
aunque duela, del puro placer y del deseo,
tus actos son los que me estremecen de tus piernas.
Que aunque cualquier pasado sea presente o futuro,
nuestro banco será uno más de la plaza.

Nuestros versos no sabrán expresar más que besos
en forma de despedidas, en forma de un último adiós. 
Que mis lo siento ya no recorrerán las avenidas de la ciudad,
porque Madrid sin ti ya no puede volver a ser lo mismo.


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