Veneno: La resaca del ayer - Parte 2
Filtrar el veneno.
Destripar y encarnar cada efímero momento de tiempo
que se arremete contra el alma de aquellos que vagan.
De aquellos fieles, e incluso desleales, que con el tiempo
acaban partiendo cada cacho de alma en recuerdos.
Irrumpir entre promesas vacías e ilusiones rotas,
para falsifica una mileśima de alegría entre las ramas
que, sin quererlo, envuelven tu cuerpo acabando en una prisión.
Inmóvil, irreal, frágil, fría y etérea.
Acabar con los sentidos obstridos ante las palabra vacías,
más llenas de promesas que de caricia y cuidados.
Tiempo. Tiempo para que el veneno de la serpiente,
que como hidra y cobra, acabo dejando inmóvil.
Supurar la herida hasta acabar eiminando la úlima gota
haciendo que tan solo quede el alivio del recuerdo.
Un sabor amargo, espeso y cálido, que se expulsa
antes de que su intención regrese a donde se ha extraído.
Donde, a pasar por la gargana, el ardor se vulve intenso,
y en donde habia unos ojos fríos y húmedos,
ahora tam solo quedan versos y un último suspiro de remordimiento
antes de decir un último adiós.
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