Cuando el rencor queda atrás
"No se superarte sin odio",
es lo más lógico que me sonaba
cuando dejaba que los violines
arremetiesen contra mi pecho.
No se decir adiós por última vez.
Tiendo puentes cuando veo
que mis barreras empiezan a temblar
para derrumbarme de nuevo.
El vació, que es arrollador,
se limitaba a recordarme
que mi ausencia se marcó
por tu falta de búsqueda.
Un círculo, que sin ser vicio,
se ha convertido en una dogma
que absorbe contenido a través
de unas pupilas que acaban lloviendo.
Y aunque fuese rencor,
lo que Xavibo llamaba odio,
acabó extinguiéndose sin fin.
Acabó derritiendo la coraza.
A pesar de seguir en paralelas,
el veneno que acabé expulsando
de mis frías y húmedas entrañas
se ha convertido en antídoto.
Comentarios
Publicar un comentario