El cautiverio de la soledad

Entre las costillas me florecen
el caos que antes tan solo eran raíces.
Las flores, marchitas por el largo otoño,
dejan ver las entrañas que, ahora, quedan rotas.

El amargo sabor del ron se anexiona
a los recuerdos que antes olían a dulce café
Mientras que el conflicto, que presiona mi pecho,
cada vez queda más a la vista por la insoportable expresión.

El ayer, que antes era áspero, arremete contra 
contra el filo de las cuchillas que se acercan 
a lo que ahora tan solo es un conexo entre
el dolor del pensamiento y la opresión de la ansiedad.

Aunque la esencia de lo que fue permanezca
y las campanas dejen de sonar sobre el río,
el brillo que emana de mis ojos terminará
como la pausa en medio del pase.

Comentarios

Entradas populares