Veneno: La reconciliación - Parte 4
Vuelve el olor a tabaco rancio sobre la ropa
que, a pesar de haber lavado, olía a tí.
Tras meses de espera, de tiempo perdido,
la calma va acoplándose donde antes vivía la rabia.
El sueño, que era frío y seco, se transforma
en el recuerdo amargo del café por la mañana.
En las listas de las tragedias que te escogían por la ventana
para que corrieses hacia mí para contarme.
Y desdecirme de aquellas veces que dije:
"Para siempre", porque se fueron transformando
en un "hasta nuca", mientras los "te quiero",
dejaban de sonar al cielo que te y me diste.
Hasta que las flores volvieron a surgir entre la maleza
y, mientras que el sabor del verano me arrebataba el sueño,
el perdón se olvidaba de ti para mis adentros,
mientras que las rimas que limitaron al verso.
Entre las lágrimas, las fachadas y la ilusión,
el camino más largo fue dejar de verte
y la vida se convirtió en historia,
en un pasado que acabó en efímero.
Mientras las despedidas sonaban a enjambres,
y los recuerdos iban tornándose obtusos,
aceptar tu situación y alejarme
era la opción de perdonarme sin despedirme.
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