Lo cotidiano de la melancolía
Ensanchar en el pecho aquello a lo que uno,
lejos de querer, acaba vistiendo cotidiano
El lodo convertido en pena sin fundamento
crece ante la incertidumbre de la tranquilidad.
Desconocer la calma de la brisa del mar
a causa de las fuertes tormentas del océano.
Dime dónde espero que los destellos me rocen
si apenas reconozco el calor cuando me acaricia.
Disparatados minutos que se superponen a la luz
para acabar escalando sobre cualquier ápice de verdad.
Obsesionado con cuál era mi motivo principal
buscaba la forma de aventurar sobre mí la caída del alud.
Cuántas veces busco en mi ser sobre mí plenitud.
Cuántas horas pienso que no alcanzaré el final.
Cuántas veces pensaré que debía marchar ya.
Cuántas formas tenía para ahogar mi juventud.
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