Sin título
[Cuando el texto nace de recitar improvisando. Sin prisa. Sin pausa. Sin capacidad para sonar sobre el papel]
Me acostumbré a buscarte entre las sombras de mis pensamientos más profundos. Historias que antes se acercaban en el tiempo y recordaban el espacio, apenas acaban acogiendo el gusto de sentirse libres de nuevo.
Cómo pensar que aquellos días grises en los que mis brazos se alargaban hacia los tuyos tan solo existen en un pequeño y diminuto espacio. Un lugar, que sin duda compartimos, y al que acudimos a escondidas para que el otro no le pille mirando.
Cómo librarse de esa sensación de que mis versos te pertenecen, sabiendo que aquellos hilos de plata y oro manchados de rojo ya no dejan marcas sobre mi piel ni acaban rasgando mi pecho.
¿Cómo me libro de esa sensación de querer volver sin ti?
Cuantas veces habremos pensado en que los recuerdos, libres de penas y deudas, no son mas que una extensión de la teoría de cuerdas que fuimos vibrando sin cesar en nuestro interior, esperando a que nos despistemos, y nos desvistamos, para salir a flote de nuevo.
Cómo te espero, si eso solo lo puedo hacer volviendo por el mismo camino en el que nos despedimos. Cómo te voy a buscar si la pena se transforma, y mis ojos ya no buscan los tuyos entre la gente. Y la gente deja de vernos perdidos para observar como reímos de nuevo.
Cómo explicar que más que de amor, era una cuestión de pena. Que abrirse en canal suponía exponerse a tí, sin exponerse al mundo. Que ahora por fin, puedo desgarrarme las entrañas, sabiendo que no estarás en frente. Que no podrás mirarme. Que no volverás a verme, al menos, de la misma forma de antes.
Comentarios
Publicar un comentario