Pretensión del tiempo ante inequívoca posibilidad de la desconexión
Tengo la necesidad de escuchar a mi alrededor.
Observo los elementos de mi entorno,
me detengo en detalles que a menudo
acaban siendo tan solo una característica.
Estoy cansado del frenético paso del tiempo
y de las horas que acaban cristalizando
en los enredos de la agotadora ciudad.
Detenerse a tomar aire, respirar,
y comprender al sol rozándonos.
Entender la hierva recién cortada
y como arremete contra nuestra nariz.
Caminar sin rumbo, pero también sin prisa
para contemplar el mundo que se pausa
ante la simple idea de la evocación del ser.
Música, cine, literatura al alcance de la mano.
Hiperconectividad que nos aleja de la realidad
de los vínculos y del sentido de comunidad.
Odio inspirar, espirar y caminar sin escucharme
porque las líricas hacen de escudo implacable
durante el apasionante mundo que nos rodea
en la escapada a la que las piernas llevan sin fin.
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